Celebración muy extendida en Llanes. Se trata de un antiguo rito que buscaba la fertilidad de la tierra. En Asturias se celebraba en distintas fechas, 1 de mayo o por San Juan. De hecho en algunos sitios se llamaba plantar el Mayu. El árbol debe ser «robado» por los mozos solteros de noche en los terrenos del pueblo vecino, cargado antiguamente en un carro de bueyes y entrado a hombros en el pueblo hasta el lugar donde –convenientemente pelado, salvo el copete– debe ser plantado empleando la fuerza de los brazos para ponerlo en pie y erigirlo.
Mientras, son recibidos por las mozas que cantan acompañándose de panderos y panderetas. En lo alto se adornaba con cintas o banderas. En algunos lugares se colocaba un premio para improvisar una cucaña.
Dado que hoy la hoguera no se planta tanto para propiciar la fertilidad del campo como para exhibir la identidad de cada pueblo, en muchos lugares queda plantada todo el año, hasta la siguiente, «porque la exhibición de la identidad propia no tiene límite», como afirma la antropóloga e investigadora Yolanda Cerra.
