«Lo que no podemos es tener un museo que no interesa a nadie en cada pueblo. Y la mayoría no interesa a nadie. Nadie va a venir a Asturias a ver el museo de alfiler. Porque, además, luego hay mantenerlos». La reflexión, compartida por muchos, la hacía el nuevo presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur), Bernardo Alija, hace apenas unos días. Es contraria a la política que se ha ido llevando a cabo en los últimos años, y choca directamente con las decenas de infraestructuras culturales que ya existen, sin ir más lejos, en la comarca del Oriente de Asturias. Mal que mal, sobreviven, aunque supongan para las arcas municipales, un desembolso importante de manutención. Es el lastre de los Ayuntamientos.
Aunque no en todos los casos las cifras son malas. Echando cuentas, haciendo balance, entre todos los centros culturales, interpretativos, museos y demás infraestructuras musealizadas de la comarca se recibieron durante 2010 más de 50.000 visitas. Una cifra superior a la registrada en 2009, cuando se habían contabilizado algo más de 35.000 personas. No obstante, este año, hay más museos.
Así, abrieron sus puertas el centro de interpretación de la Fauna Glaciar de Onís, que registró -desde agosto que fue su inaguruación- unas 4.000 visitas de asturianos, catalanes, vascos y madrileños. El centro del Karst, en Amieva, contabilizó 188 personas, pero tan sólo abrió los puentes festivos desde el mes de septiembre que se inauguró. También era novedad el Museo del Gaitero de Libardón, en Colunga, en donde está previsto iniciar una campaña de marketing con el fin de publicitar la existencia de este emblemático rincón para poder superar las 200 visitas que recibió en el tiempo que estuvo abierto (julio y agosto).
Pero si hay dos museos estrella en la comarca (obviando el Paraístro Rupestre) esos son el Archivo de Indianos de Colombres y el Museo Etnográfico de Porrúa. Entre los dos suman casi treinta mil visitas. Al edificio azul de la capital ribadedense acudieron 16.500 personas. Al complejo rústico llanisco fueron 17.041 personas.
Y en lo que respecta a los centros de interpretación, el de la cueva de El Pindal, recibió 3.000 visitas (7.610 acudieron a ver las entrañas de la caverna Patrimonio de la Humanidad). El actual centro de Tito Bustillo registró la entrada de 23.764 personas, según datos de la Consejería de Cultura del Gobierno del Principado de Asturias. El museo de la Loja, en el pueblo de El Mazo, a la entrada de la caverna, fue visitado por casi un millar de personas.
Al centro del Gamonéu acudieron unos 1.500 visitantes y al recinto creado para el Quebrantahuesos fueron entre el 20 de julio y el 16 de octubre (estuvo cerrado por obras) un total de 2.153 personas. También fueron más de dos mil las personas que visitaron el centro de interpretación del Sueve, cuya particularidad es que se ofrece la posibilidad de realizar rutas de interpretación de naturaleza. La Capilla de Santa Cruz, el Aula del Reino y la Casa Riera de Cangas de Onís recibieron más de 16.000 visitas.
A falta de la recepción de datos de visitas en otros centros y museos del Oriente, el balance no es malo. La cultura se abre hueco en el turismo, aunque ya no sean necesarios muchos más centros de interpretación.