El museo de la Prehistoria de Cabrales abrirá sus puertas la próxima Semana Santa. Al menos ésas son las intenciones del alcalde, el socialista José Vicente del Carmen Bustillo, y de su equipo de Gobierno que, desde el pasado viernes, tienen expuesto el proyecto para dotar de contenidos la rehabilitada Casa Bárcena de Carreña, el equipamiento cultural que acogerá una réplica de la cueva de La Covaciella, el mito prehistórico cabraliego. Con un presupuesto de 141.000 euros -con cargo al Ministerio de Cultura-las empresas tienen campo abierto para hacerse cargo de la iniciativa. Tendrán que ajustarse a la partida económica y a un plazo de ejecución exigente. «Tenemos plazo para hacer uso de la subvención hasta junio de 2011, pero queremos tener la Casa Bárcena dotada con la réplica antes de la Semana Santa» para comenzar así el foco de atracción turística en esa época del año.
Tal y como adelantó EL COMERCIO, el pasado viernes terminaban unos trabajos clave en la gruta de La Covaciella. Durante tres semanas, un equipo técnico dependiente de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias realizó las mediciones necesarias para poder hacer ahora el ambicioso proyecto planteado por el Ayuntamiento de Cabrales en el que se incluye el contenido estrella; una réplica exacta de la Sala de los Pintores, una zona de unos cinco metros que será trasladada, gracias a la ciencia, a la Casa Bárcena. «Será una reproducción fidedigna», señala el alcalde. Porque el objetivo es que el ojo humano pueda observar en el museo lo que le está prohibido en la gruta -la cueva cabraliega está cerrada al público-. Pero aunque esa réplica sea casi idéntica a esta zona de la cueva, el resto de la sala expositiva no será menos. La planta baja será un paseo por la caverna gracias a las últimas técnicas que se utilizarán para desarrollar el proyecto. Con la ayuda de «un circuito de hologramas» se reproducirá un recorrido de «unos treinta metros», el mismo que discurre por la gruta y que dará una idéntica sensación, incluso hasta llegar a apreciar el color y el relieve de las pinturas.
La propuesta inicial pasaba por recrear el escenario completo con olor y sonidos incluidos. Con olores a «humedad, tierra, piedra, atmósfera cerrada, incluso a leña quemándose para la vida de los hombres prehistóricos» y con los sonido de la cueva que saldrá «de altavoces unidireccionales» por donde se podrá escuchar el silencio de los años roto sólo con las gotas de agua que caen produciendo eco. En definitiva, será como estar dentro de la cueva con la ayuda de las más modernas tecnologías.
Además, habrá recursos didácticos e interactivos a partir de pantallas multitouch, paredes táctiles y sistemas de transmisión de información por móvil. Y todo ello dentro de una sala expositiva donde «las paredes serán decoradas con motivos gráficos de máxima expresividad y fidelidad a la realidad del arte rupestre de la cueva».
Según señala el regidor ya ha habido empresas interesadas en sacar adelante el proyecto. «Tendremos un mes para licitarlo y lo sacaremos cuanto antes» porque «llevamos esperándolo toda la legislatura». El empeño, no en vano, no sólo se queda en la planta baja del museo. Porque para el resto del inmueble también hay planes y, además, inmediatos. El alcalde cabraliego ya ha iniciado las gestiones para «equipar la segunda planta». Para ello está buscando «nuevas líneas de financiación» y dando los pasos necesarios «para negociar una exposición permanente de pintura vinculada al arte rupestre» para que así la Casa Bárcena quede abierta «antes de Navidad» como la «Casa de los Pintores». Aún con todo quedaría vacía la tercera planta que, en todo caso, «estará destinada a un uso cultural».
Dice el primer edil de Cabrales que las cuestiones publicitarias, casi tan importantes como la dotación de contenidos, también están pensadas. Al menos las iniciales. «En la entrada a Cabrales desde Oviedo, un sitio clave donde paran los visitantes es en el primer mirador desde el que se observa el Picu Urriellu». Allí se paran para tomar las imágenes casi obligadas del concejo y allí encontrarán «un cartel publicitario que les indiquen lo que pueden encontrar en este punto del municipio». Habrá más paneles informativos, pero el que se colocará ahí, en el Pozo de la Oración, será clave para ofrecer esta visita al concejo en el que se pintaban trazos en las pareces de las grutas, cuando sus artistas desconocían la importancia de sus creaciones. En tan sólo unos meses, el misterio que se esconde en la gruta de La Covaciella, será un regalo de Cabrales a todo el mundo que quiera conocerlo.