La necrópolis de Argandenes sigue dando sus frutos. Las excavaciones que se están desarrollando en los últimos días han permitido a los investigadores encontrar dos nuevas tumbas en la zona exterior del panteón que se descubrió en un primer momento. En el interior del mismo hay «unos seis cuerpos», lo que le convierte en el primer enterramiento colectivo de este tipo que se descubre en Asturias. Las dos tumbas encontradas esta semana ni siquiera serán excavadas, ya que aparecieron de forma fortuita cuando se aislaba el edificio «y no podemos seguir abriendo más zonas porque suponemos que no pararíamos de encontrar nuevos restos», explicaba el responsable de los trabajos, Rogelio Estrada.
Estas dos tumbas se suman a la que apareció también en una zona próxima hace unas semanas, y en cuyo interior se encontró un cinturón con un puñal colgado del mismo, en los restos del cuerpo que había en su interior. Se trata de una pieza con pequeños apliques metálicos que ya ha sido extraída para su estudio y que, comenta Estrada, «permitirá afinar en la datación del yacimiento simplemente con el estudio de la morfología y la tipología de los materiales».
De esta forma pueden ser hasta nueve los enterramientos confirmados en esta ladera de la parroquia piloñesa de San Román, aunque la cifra quedará concretada estos días, una vez se llegue a las últimas capas de excavación en el interior de la tumba colectiva. «Lo que podemos asegurar es que la tumba ha sido reutilizada, por lo que los cuerpos de la parte superior son de una época más tardía. Habrá que ver qué hay en el fondo y si los cuerpos están acompañados de algún tipo de ajuar», explicaba el investigador.
Una vez se finalicen los trabajos en dicho panteón se darán por concluidos los trabajos por el momento. Los fondos no dan para más, y el equipo de investigación lleva semanas trabajando «para que los descubrimientos no se pierdan». A continuación se clasificarán los restos, se documentarán y se analizarán para afinar en todo lo que se pueda sobre su datación. Después se procederá a restaurar la zona excavada. Para ello, se cubrirán los restos de nuevo con una capa de material geotextil y se cubrirán de tierra y arena, para que la ladera recupere su aspecto original y vuelva a crecer la vegetación.
Hasta ahora, la toponimia y los historiadores daban por segura la presencia romana en el concejo de Piloña, pero apenas habían aparecido vestigios arqueológicos que así lo confirmasen. La aparición fortuita de esta necrópolis en la localidad de Argandenes permitió definitivamente a la Consejería de Cultura confirmar la existencia de un asentamiento romano en esta zona de la parroquia de San Román. El hallazgo se produjo tras un movimiento de tierras causado por las últimas lluvias, cerca del lugar en el que se había comenzado a levantar un depósito de agua que abastecerá a toda la parroquia.
Una cata arqueológica permitió confirmar la existencia en el lugar de restos humanos, así como de otros materiales al parecer de época romana. Las excavaciones se iniciaron a principios del mes de diciembre con un presupuesto de 2.500 euros, y desde entonces han ido apareciendo más restos. Dicha inversión, destinada a recuperar los restos aparecidos por la vía de urgencia, es a todas luces insuficiente si lo que se quiere es sacar a la luz toda la riqueza de lo que parece ser un gran yacimiento. En su día, el alcalde de Piloña ya solicitó al Principado que se destinasen más fondos para seguir investigando, aunque desde la Consejería de Cultura aún no se han pronunciado al respecto. La situación económica es la que es, y como suele pasar en época preelectoral, el asfaltado de caminos -entre otras obras más aparantes para los vecinos- parece ser más rentable en número de votos que las investigaciones sobre aspectos culturales. Argandenes se tapará y tendrá que esperar aque lleguen mejores momentos.