14/03/2011
Ni playa ni montaña fueron el reclamo este fin de semana en el Oriente para atraer turistas. La rica gastronomía fue la razón por la que numerosas personas se acercaron hasta la comarca oriental. Llanes y Ribadesella apostaron por el «gancho» de la buena mesa para echar un cable al sector en fechas de baja afluencia y arrastrar turistas.
En Llanes comenzaron el sábado sus VI Jornadas de la harina y el maíz. Un evento ya consolidado en el calendario e impulsado por la Asociación Llanisca de Restaurantes (Allares), con la colaboración del Principado y el Ayuntamiento. Los platos que con el cereal pueden elaborarse son múltiples y los restaurantes participantes dieron buena prueba de ello. En el Riomar, sito en la playa de Toró, el menú ideado por la restauradora y propietaria, Pilar Celaya, fue disfrutado por decenas de comensales. Su comedor estuvo completo.
La cocina de fusión marcó el menú del restaurante de Pilar Celaya, que combinó recetas llenas de historia con otras más modernas. Por ejemplo, la rapa de maíz -una variedad de la boroña- se sirvió en el Riomar con queso de cabra a la plancha y crema de queso de La Peral.
A unos kilómetros, en la villa de Posada, el protagonista fue uno de los productos que no faltan en las despensas asturianas: el cerdo. Primero recrearon la matanza del gochu, y ayer dieron buena cuenta de la carne a la hora de la comida. Y el trío gastronómico se completó con Ribadesella.
Los amantes de la buena mesa también tuvieron este fin de semana motivos culinarios para acercarse a la localidad. La villa celebró con éxito sus I Jornadas gastronómicas del pantrucu, el arcín (oricio) y la sidra.
«Estamos encantados, con el comedor repleto para comer, para cenar y durante los tres días que han durado las jornadas», aseguró Clari Huergo, propietaria del restaurante Chicote, en la plaza Santa Ana de la villa riosellana.
Fuente: La Nueva España.es