El reino de Asturias fue el primero en descubir y promocionar el Camino de Santiago.
Historia y Leyenda: como en tantos otros lugares del territorio astur, también en el Camino de Santiago, se juntan la leyenda y la propia historia. El camino costero de Santiago que entra en Asturias por Bustio en Rivadedeva, es un camino de leyenda, anterior a la propia Historia. Es una ruta prehistórica, según los indicios que nos ha dejado. La fisterra, el finisterre o el fin de la tierra; el lugar donde se oculta el sol, donde muere el día y donde la tierra se acaba y comienza el tenebroso y desconocido mar. Aquí se encuentra el principio de la ruta costera cantábrica hacia el límite de la costa de Galicia, desde allí se podía observar el “más allá”, el lugar a donde iban los espirítus de los difuntos después de la muerte. Toda una cultura animista que movió las primeras peregrinaciones costeras y que marcó la actual ruta jacobea en la zona.
El auténtico Camino de Santiago, fue un invento del rey asturiano Alfonso II El Casto y del monje e intelectual altomedieval Beato de Liébana. Quizás la primera operación de marketing turístico conocida y nacida de la necesidad que tenía el reino de Asturias de llamar la atención y la protección, de los poderosos francos del emperador Carlomagno, en su empeño de proteger los territorios del reino frente a los musulmanes. La tumba de un heterodoxo cristiano galaico del siglo IV, Prisciliano, martirizado por la jerarquía cristiana de Roma, venerada en el Campus Stelae gallego, fue convertida por Alfonso II, Beato y otros personajes de la época en la tumba olvidada y perdida del apóstol Santiago que “había venido a territorio galaico a convertir almas para el cristianismo”. De ahí el camino primigenio de Santiago que sigue la ruta desde Oviedo por el interior hasta Santiago de Compostela. La tercera ruta y quizás hoy más conocida es el camino que recorre desde Roncesvalles, todo el norte castellano hasta la capital de Galicia, pero esa, comparada con las anteriores es una historia muy moderna.
La Ruta: En el Oriente asturiano, la ruta se abre desde Rivadedeva hasta Caravia, entre ríos, playas, acantilados y caliza y muy próxima a la Sierra del Cuera que guarda el sur del camino. Entra en Asturias a través del puente sobre el río Deva, hasta llegar a Bustio y después sigue a Colombres, donde se encuentra el Archivo de Indianos. La Franca, Los Cándanos, Santiuste –lugar en el que nos sorprenden los bufones -, Buelna, Pendueles, Vidiago – al lado del tótem prehistórico de Peña Tú-, Puertas, la Venta’l Pumar, San Roque del Acebal, El Conellar, El Collado de la Jorcada, La Portilla y pasa por Llanes –conjunto histórico medieval-, enlazando, desde allí con el antiguo camino de Poo.
La Playa de la Palombina, Barro y el río Niembro son los tres próximos lugares de paso. Después El Valle, Amelladeru hasta el monasterio medieval de San Antolín de Bedón, se cruza el río homónimo hasta Villahormes y La Venta y por el puente Huergo hasta Nueva y siguiendo las señales del camino, perfectamente colocadas se llega a Piñeres. Hasta aquí se cumplieron casi cuarenta kilómetros de ruta (37’8) senderista o ciclista.
Hasta Caravia, donde finaliza la ruta jacobea de los concejos del Oriente asturiano, se ha de recorrer el camino por La Pesa hasta la iglesia San Pedro de Pría y por el puente medieval del río Guadamía, se asciende hacia La Cereceda en Cuerres. En el camino aparece la autenticidad de la arquitectura tradicional asturiana, con sus casonas, hórreos y molinos. Toriellu, Sobares, Argunadieyu y La Espina, son lugares que nos conducen hasta el barrio de El Portiellu, la zona más antigua de Ribadesella donde es fácil que el dèja vù transporte al peregrino hasta la Edad Media, cuando desde la capilla de Santa Ana embarcaban los antiguos peregrinos para cruzar la ría. Ribadesella era un importante puertos que en aquella época recibía mercancías y peregrinos de toda Europa, sobre todo de La Bretaña. Este último tramo de la ruta tiene 13’5 kilómetros.
Con el Cordal de El Sueve en lontananza el camino de Santiago sigue por tierras riosellanas (El Calerón, Monte Redondu, la playa deVega, Berbes, La Caleyona, el regatu de La Régula), hasta entrar en el concejo de Caravia, donde se sube el collado de La Campona, para descender hasta la playa de El Arenal de Morís. De aquí a la Playa de la Espasa, pasando por La Beciella, donde desemboca el río de los Romeros – en alusión a los antiguos peregrinos y donde estuvo el enclave templario benedictino de Santiago-. Poco después se entra en La Isla, en el concejo de Colunga. Se han recorrido otros 12 kilómetros.

Coordenadas GPS: Latitud: 43.376341º Longitud: -4.520702º.
43.376341,-4.520702 Camino costero de Santiago