La castaña, ese fruto artístico, de forma redondeada, con textura fina y color, brillo y acabado del cuero mejor tratado, es la base de las grandes fiestas, folixes, de los otoñales amagüestos de la zona, sobre todo en el mes de noviembre. La castaña admite cualquier escala culinaria; desde el pote de castañes hasta el delicadísimo y exquisito marrón glacèe, pero la forma de consumirlas más astur, a parte del pote o de consumirlas con leche de vaca asturiana recién mecía, es en los tradicionales amagüestos, donde las castañas se asan y se acompañan con sidra natural o del duernu (jugo de manzana sin fermentar), cantares, bailes y mucha alegría de vivir en un tiempo serondo.