Es el más pequeño en extensión de los valles llaniscos pero cuenta con una historia eclesiástica y fundacional privilegiada, que no puede desligarse del Monasterio de San Salvador de Celoriu (siglo XI). Fue fundado por Alfonso y Cristilda, nobles acaudalados, y aumentó su importancia recibiendo donaciones con el paso del tiempo. A comienzos del siglo XVI entró en observancia de la congregación de San Benito de Valladolid. En 1538 se produjo la anexión de la parroquia de Celoriu y en 1544 se anexiona San Antolín de Beón.
El Valle de Celoriu lo forman las parroquias siguientes: San Salvador de Celoriu y Santa María de Los Dolores de Barru que se funda en 1788 al separarse de la de Celoriu.
La arquitectura religiosa popular del Valle de Celoriu ofrece un total de un humilladero y trece capillas de las que cuatro han desaparecido y dos están en ruinas. Cinco son particulares y el resto se adapta en mayor o menor medida a la tipología de capilla con pórtico, aunque con muchas restauraciones. No conocemos la datación exacta de ninguna de ellas pero si sabemos que Santa María de Celoriu ya aparece citada el año 1385.

Situada en un cuetu hacia la mitad del pueblo. Citada por Martínez Marina en 1800 como una «ruin capilla titulada San Pelayo».Es de planta rectangular con pórtico a los pies y cubierta a dos aguas. El pórtico, más bajo que la nave, está cerrado lateralmente y abierto al frente mediante una verja y se cubre con techumbre de madera a tres vertientes. La capilla se divide en altura en zona de fieles y altar. La nave es muy austera, sin apenas decoración.
Desaparecida la fiesta con ramos del 26 de junio, hoy en día la capilla se abre para dar misa el día de cada uno de los santos que se exponen.
Está bien cuidada y conservada.

A la entrada del pueblo. Cuando Barru y Niembru se separan de la parroquia de Celoriu en 1788 esta capilla fue utilizada como iglesia parroquial durante unos años y, tras salvarse de la destrucción durante la guerra, volvió a ser utilizada como parroquia entre 1936 y 1941. Está dividida en tres tramos por medio de pilares adosados a la pared sobre los que se apoyan tres arcos apuntados que sujetan la cubierta de madera. Todo el interior se encuentra bastante recargado.
En ella se celebraba la fiesta de Santa Catalina, muy importante en otros tiempos por coincidir con el regreso de los teyeros. Tenía ramos y aldeanas pero, por culpa de una pelea entre los pueblos de Barru y Ardisana, en la que hubo fallecidos, dejó de celebrarse. Actualmente ese día se da una misa y se toma un caldo en la escuela. Por la tarde amagüestu y cena.
Su estado de conservación es bueno.

En 1800 la cita Martínez Marina diciendo que en ella se celebra «una decente Feria».
Capilla de planta rectangular dividida en nave y zona de fieles, que se amplia y restaura en 1897. La torre-porche y el campanario, lo más destacado del conjunto, fueron añadidos en 1907. La planta se distribuye en tres cuerpos que al exterior se enmarcan con una serie de contrafuertes que al interior se convierten en pilastras de las que arrancan los arcos apuntados que sujetan la bóveda de cañón que cubre el techo. Ocupando todo el primer tramo de la nave se levanta el coro de madera. La mesa de altar es de factura moderna y exenta.
Además de las misas dominicales, se celebra en torno a ella la fiesta de San Juan (24 de junio) con ramos, h.oguera y aldeanas así como la de Sta. Dorotea (primer domingo de febrero) con la antigua feria en la que tradicionalmente se venden árboles frutales.

Situada en un camino en la parte alta del pueblo, entre Po y la carretera de Porrúa. Desde 1996 es de titularidad pública al ser donada por la familia Posada-Miranda.
Aparece censada en 1857. Capilla con pórtico abierto al exterior. Se compone de dos cuerpos que se diferencian tanto al exterior como al interior. Un arco de medio punto de piedra con capiteles moldurados y una cancela de media altura de madera separa ambos espacios.
La zona de fieles es de gran altura y cuenta con una tribuna de madera. Esta zona se cubre con una bóveda de crucería lo mismo que la zona del altar. Destaca el retablo principal de madera donde se sitúa La Virgen de las Nieves en el centro.
Se celebra fiesta el día 5 de agosto, con novena, misa y procesión aunque sin aldeanas.
La capilla se encuentra en un buen estado de conservación.