Este yacimiento de la Edad del Hierro comenzó a ser excavado en 1919 por el folclorista Aurelio de Llano. Se trata de un yacimiento en corona protegido por una muralla, de la que quedan sus cimientos, y por la pendiente natural de sus laderas. Los importantes materiales obtenidos, puntas de lanza, cuchillos y utensilios domésticos, adornos femeninos, etc., pueden verse en el Museo Arqueológico de Oviedo. Destaca la fíbula de un caballo.
Su cronología ronda el siglo III antes de nuestra era y presenta claras influencias celtibéricas.