Ponga, abrupta y atractiva, marcada por los profundos surcos fluviales, las altas crestas calizas de sus montañas, las masas boscosas y las praderías de montaña. El río Ponga corre por el centro del concejo, flanqueado por la sierra de Carangas, de nombre ancestral y por la cordal de Ponga. Beleñu, su capital fue bautizada por el dios de los celtas. Aún aparece por allí, con el comienzo de año, el Guirria, sustanciación de una dimensión temporal perdida que aún podemos ver expectantes, mientras en nuestras papilas permanece el regusto de el “beyuscu” consumido y nuestro olfato aún se ahueca con el evanescente olor de los platos de caza y de legumbres de la tierra que precedieron al queso.