En el concejo hay censados más de 700 hórreos y unas 200 paneras. Destaca por su elevada densidad Espinaréu. Para llegar a este bellísimo pueblo se debe tomar la carretera PI-4, a la salida de Infiesto dirección Santander. En él pueden contemplarse interesantes ejemplos de paneras del «estilo maliayo» (propio de los maestros de Villaviciosa) de los siglos XVIII y XIX, con sus sobrepuertas molduradas y algunos hórreos de tradición medieval, datables en el siglo XVI-XVII, con lliños (vigas superiores que sustentan el tejado) tallados o pintados con radiales, hexapétalas o cruces, muchos de ellos motivos solares protectores que hunden sus raíces iconográficas en la Edad del Hierro europeo. La finalidad de estas decoraciones no era solamente ornamentar estos graneros sino proteger lo que en ellos se almacenaba, el bien más preciado del campesino: su cosecha.
Destaca la panera conocida como l’Horru La Capilla, porque antes de ser construida la iglesia se daba misa bajo ella. Pueden verse sus cabezas de lliños grabadas con hexapétalas pintadas de mazarrón (rojo) y sus radiales tallados y policromados en rojo, blanco y negro. En el mismo pueblo podemos destacar algunos ejemplos de arquitectura tradicional, así como las casas más viejas del lugar (que se atribuyen a los siempre míticos moros), una de ellas, posiblemente datada en 1714, tiene un escudo en la sobrepuerta labrado toscamente con un castillo y unas llaves cruzadas (actualmente está cerrada y utilizada de trastero), la otra, totalmente renovada, solamente mantiene una hexapétala y la inscripción HSI (Homo Salvator Iesus) en la sobrepuerta. Se dice que antiguamente fue ayuntamiento; podemos ver estas casas en las inmediaciones del Horru la Capilla.
