Territorio de un gran valle fluvial que se abre, espléndido, entre los cordales de El Sueve, La Llama, Ques, Sellón, Bedular, Aves, Pesquerín y Giblaniella. La memoria del concejo de Piloña se remonta al hombre de Neandertal, cuyo santuario paleolítico está en la Cueva de El Sidrón. Aún conservan la memoria de tiempos de la Edad de Piedra, los caballos asturcones que nos miran desde la distancia del tiempo y desde la cercanía de la sierra de El Sueve. Los antiguos y orgullosos guerreros celtas astures relucen en la diadema de Moñes y sus huellas, por todos lados, en los milenarios castros. Antiguos celtas y piloñetas de hoy siguen encontrando en la caza un manjar gastronómico.