
Situado a unos 500 m de la villa de Alles. Ruinas consolidadas que todavía dejan ver el magnífico porte de esta iglesia de origen románico tardío y que conservan muchos elementos de interés. La entrada es abocinada con tres arquivoltas alternando los medios círculos, el perfil en bocel y el taqueado, bajo guardapolvo en forma de retícula o cestería. En la imposta también aparecen labradas flores de cuatro pétalos inscritas en círculos. Las esculturas de los cinco capiteles que se conservan presentan temática vegetal, con tres pisos de hojas de acanto, cuadrúpedos alados afrontados, sirenas de larga cola y plumaje detalladamente labrado, caballeros en actitud de lucha y dos personajes con ropas talares.
A la derecha de la entrada destaca una ventana cuyo modelo no es frecuente en tierras asturianas y que tiene paralelos en Palencia y Zamora. Estrecha y abocinada al interior, flanqueada por dos columnillas con capiteles muy erosionados, aunque en uno de ellos puede vislumbrarse un animal con larga cola.
Esta iglesia ya figuraba en el «Libro Becerro» de don Gutierre, de la catedral de Oviedo en 1385, constando como abadía. En una excavación de 1991 se hallaron restos de la necrópolis y se dedujo que la iglesia podía remontarse a los siglos XI-XIII.
Dedicada a Santa María Magdalena, rural, también existe una capilla dedicada a San Meteriu en estado ruinoso.
Dedicada a San Juan Bautista, de carácter rural.
Advocación a los Santos Justo y Pastor. Rural.
Advocación a San Sebastián, rural.

Dedicada a Nuestra Señora de la Ascensión, con torre cuadrada, cabecera recta con cortafuegos angulares y pórtico lateral, fue erigida por el capitán Pedro de Villar y Mier, en 1730, según aparece en una inscripción sobre una ventana avenerada en el lado sur.

Dedicada a San Pedro. Su construcción, de gran calidad, fue debida a Juan de Mier y Villar, natural de Alles, nacido en 1737, que llegó a desempeñar altos cargos en México, entre ellos el de inquisidor. Fue terminada en 1787. El templo presenta tres naves con torre a los pies y pórtico cerrado en el lado sur, cubre con bóvedas estrelladas. La torre es muy esbelta, de seis pisos. Junto a la portada meridional puede verse un reloj de sol con la fecha de finalización de las obras. Algunas de las claves de las bóvedas presentan policromías. Destacan los retablos del interior que imitan mármoles jaspeados, dorando solamente las molduras y las partes talladas, siendo una transición del barroco al neoclasicismo.