La castaña, ese fruto artístico de forma redondeada, con textura fina y color, brillo y acabado del cuero mejor tratado, es la base de las grandes fiestas, folixes, de los otoñales amagüestos.
En el concejo de Parres, el mes de noviembre viene cargado del fruto de la época más apreciado por los antiguos ástures: la castaña. Fruto salvaje, delicioso y nutritivo, para obtenerlo no hay más que ir a la gueta (busca) y pañar (coger selectivamente) los mejores ejemplares. Luego la preparación y los amagüestos, la fiesta.
Hace muchos años que Arriondas celebra su Festival de la Castaña, con muestras culinarias, muchos kilos de este sabroso fruto, sidra dulce y música del país, en una versión actualizada de los tradicionales e inmemoriales amagüestos asturianos. La castaña admite cualquier escala culinaria; desde el pote de castañes hasta el delicadísimo y exquisito marron glacé, pero la forma de consumirlas más astur es en los tradicionales amagüestos, reuniones festivas en los pueblos en tiempo de castañas. Aquí las castañas se asan y se acompañan con sidra dulce o del duernu (jugo de manzana sin fermentar), cantares, bailes y mucha alegría de vivir en pleno otoño.
En el Certamen de la Castaña y Productos de la Huerta en Arriondas (Parres) tenemos la oportunidad de ver y de adquirir los mejores ejemplares de castañas seleccionadas. La huerta en otoño es otro aliciente, con productos tan apreciados como les fabes.
